Confesiones del Corazón

 

La pintura se presenta en algunos casos como el diálogo a través de un espejo en donde el sujeto reflejado es un sujeto otro y diferente el cual escucha no tan solo las palabras sino el sentido de las imágenes y estas a su vez devuelven la imagen reflejada como otra que ha dejado atrás sus demonios y sus sombras en la develación de las imágenes. Así el objeto de deseo ha sucumbido y finalmente ha terminado sustituido con un nuevo sentido y una nueva existencia, la develación en la imágenes de elementos que sin un dejo de sordidez reclaman por así decirlo su espacio en la memoria no tan solo en la vivencia personal de su autor, sino que llega hasta los espacios de os otros en donde el recuerdo revive las experiencias actualizándolas volviéndolas otras nuevas y diferentes.

 

Ésta exposición es una muestra de los demonios que todos llevamos dentro con los que constantemente nos toca saber convivir el amor-odio, la vivencia de las pasiones más encontradas y aun contradictorias da a estos cuadros un sentido que también se aproxima a la confesión buscando una absolución de la culpa. Pero también es la relación que el espectador establece consigo mismo a través de un reconocimiento de sus propios diálogos con la imagen.

 

En ésta pintura se busca que los distintos soportes sintácticos que se exponen funcionen como un todo de hecho se podría decir que no hay un estilo único y no importa si éste no se da porque en realidad no se busca, solo se intenta dar sentido a un discurso en que el propios tema rompe el círculo de una única y exclusiva aproximación, no es difícil encontrar reminiscencias que vienen del pop o del expresionismo e inclusive elementos que vienen del kitsch pero que sin embargo se conjugan para dar sentido propio a toda la muestra como “Confesiones del Corazón”.