The Presence of Things

 

When I started to paint, painting was an incomprehensible concept, something that emerged in shapes and colors from a distant place. Since the moment I visited the Bellas Artes Museum in Santiago de Chile, I was trying to understand the meaning of the act of painting or what is left of such act; it became a necessity and, throughout the whole process of comings and goings of different moments, it was always there with the same substance which makes the painting come alive. The blueprint is what is left behind by the painter during the act of painting, and thus, painting then becomes a presence, a manifestation of an actor inside the painting, a manifestation that returns the essence of things. To paint and understand the painting means to dive in the geology of the frame in order to understand its layers. The various temporary gestures leave behind a residue in an almost invisible manner and finally, a gesture, a dot, a ray of light, a glow, filled with that blueprint, matter and presence are what makes the object not only real before my eyes but also present. This is the way in which painting became for me and act of inner strength that comes from things itself and that appears before me everyday like a gift given by eyesight.

 

When I saw a painting by Claudio Bravo from up-close, only a small detail like a ball of yarn in which I could see the colored strings made me understand that there was within a manifestation of a bigger reality that becomes real and alive on a canvas, because that small string which is no longer a representation of a natural relationship with the eye makes us recognize what we see, the string becomes simply yarn, albeit, in its most humble form.

Therefore, the reason for me to paint has to do with presence, has to do with materializing objects, manifesting it, making it real, turning it into another space of reality in the shape of a frame. Painting then goes beyond reality, beyond that space which confines representation, there where the object comes alive, and takes us back to contemplation.

What would a human be without contemplation? My paintings are only the most humble form of a transfigured reality.

La presencia de las cosas

 

Cuando comencé a pintar, la pintura era una aparición incomprensible, algo que emergía con formas y colores, desde un lugar lejano, remoto, desde que por primera vez fui al Museo de Bellas Artes en Santiago de Chile, el tratar de entender el significado del acto de pintar, o de lo que queda de ese acto se volvió una necesidad, y en todo ese proceso de ires y venires de distintos momentos, estaba presente siempre la misma sustancia con la cual cobra vida lo que se pinta, la huella, lo que queda del pintor en el acto de pintar, así pintar se vuelve entonces una presencia, una manifestación del ser del otro vuelto cuadro, vuelto pintura, una manifestación que nos devuelve con la esencia de las cosas, pintar, y entender la pintura significa adentrarse en la geología del cuadro entender su capas, los múltiples actos temporales dejando su residuo de una manera casi imperceptible y finalmente un gesto, una mancha, una luz, un brillo, cargado de huella, cargado de materia, una presencia que hace del objeto no solo real a mi vista, sino presente, así pintar se volvió un acto una fuerza interna que viene de las cosas mismas presentándose cada día cotidianamente como un regalo de la mirada.

 

Cuando vi una pintura de Claudio Bravo, en un close-up, solo un pequeño detalle de una bola de estambre en el cual se veían hebras de hilo de color, entendí que había, ahí la manifestación mas grande que hace la realidad sobre un lienzo, cobra vida, porque esa hebra de hilo se hace presente, ya no es una representación, una naturalización de la vista que nos hace reconocer lo pintado, sino, es el hilo, es el estambre en toda su humilde plenitud.

 

Así la razón por la que pinto tiene que ver con la presencia, tiene que ver con volver presente el objeto, manifestarlo, volverlo real, volverlo un espacio más de la realidad en la forma de un cuadro, la pintura entonces va más allá de la realidad, va más allá de ese espacio que hay en la representación, hasta ahí donde el objeto cobra vida, se hace presente, y nos devuelve entonces a la contemplación.

¿Que sería del ser humano sin la contemplación?, mi pintura es solo la forma más humilde de una realidad transmutada.

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Realidad Aumentada

Por favor descargue el archivo pdf que se encuentra adjunto en el hipervínculo e imprímalo, luego descargue la aplicación como dice el instructivo y visualice algunas de mis pinturas mediante la tecnología de realidad aumentada. por favor envíeme sus comentarios por correo será muy grato conocer su experiencia, porque es asombrosa.

Botellas

Óleo sobre lino

80 x 140 cm.

2015

 

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Diseño Antonio Sobarzo