El efecto de la postmodernidad en la pintura

 

Antonio Sobarzo

 

En el contexto de la postmodernidad la cita ha sido la forma en que la expresión del arte se ha desenvuelto finalmente, el arte mismo se ha transformado en el tema del arte el camino de la evolución artística tal como apuntara Erich Khaler en la década de los setenta en su texto critico titulado “La desintegración de las Formas en el arte”, y que podía ser leído en el sentido de que el arte había desarrollado una evolución continua hacia la no representación en principio, y luego esta se había extendido  con nociones que van desde la abstracción a hacia la pintura de campo extendido es decir la abstracción expresionista, también podemos agregar en esto la instalación, es decir la noción de campo extendido no deberíamos entenderla en la limitación exclusiva de la pintura, sino que en el desplazamiento hacia el objeto extrapictórico, el cual habrá de ser leído como pintura, el objeto artístico ha dejado de ser cuadro para ser convertido en otra cosa, cuando llega el arte Pop es cuando se vuelve un tanto mas engañosa, en el sentido de que significa una vuelta a la figuración y este regreso no fue del todo planteado como una nueva forma de ver la realidad, sino que  también como un retroceso en el arte, Greenberg, de ahí que en pintura podamos referirnos a la posmodernidad desde las primeras manifestaciones del arte Pop que replantea lo cotidiano y este replanteamiento de lo cotidiano también situó al mismo arte en tanto que imagen que esta siendo vista constantemente a través de todos los medios dando actualidad y competencia al mismo arte del pasado y de la misma manera en que artistas como Warhol empleaban iconos de la moda, la política, de los medios masivos el arte hizo lo mismo situando a los grandes iconos  del arte universal dentro de un contexto mediático de esta manera la profusión de revistas libros de arte e imágenes que se han vuelto populares han abierto el campo mismo del arte, en una época acusada de permanente crisis en el arte porque el proyecto de la modernidad quedo en un sentido inconcluso o como opinan otros quedó definitivamente obsoleto, el juicio  acerca de esto creo que es solo circunstancial y la historia decidirá como la mirada ha modificado la forma en que nos aproximamos a la obra de arte, el hecho es que la mirada ha cambiado y por lo tanto dentro de este contexto hay que pensar que si bien la pintura parece superada lo cierto es que coexiste con otros discursos y otras formas de producción y en este sentido suponer que ya no hay pintura significa negar un campo de expresión humana y que aun continua su producción tal vez no tanto en novedad de la propuesta pero si bien en el discurso del autor en donde reside el secreto de su supervivencia.

 

La esencia de la modernidad fue la subversión y la rebelión, de hecho todos los grades ismos del siglo XX en el terreno artístico tenían como finalidad corroer por así decir la base del régimen político y económico en algunos casos basado en convenciones que prácticamente se constituían principio y paradigma, de este modo la modernidad viene a construir un nuevo modelo que está basado en la renovación permanente, y esta renovación es la forma que hoy tiene lo que hemos llamado postmodernidad es decir la diferencia entre la modernidad y la postmodernidad desde este punto de vista no es esencialmente algo demasiado diferenciado sino que al contrario lo que fue visto como esencialmente nuevo en la postmodernidad no fue otra cosa que la misma depuración de los elementos de la modernidad de su contenido político en función de que estas simplemente se quedan sin voz y se suma el arte al proyecto mismo de la economía global.

Los  futuristas italianos alabaron el movimiento, la maquina en perpetuo movimiento, la belleza de la locomotora por lo que la metáfora de la modernidad es la forma del movimiento constante y del cambio. La modernidad también tiene u significado moral su noción de vanguardia tenia un sentido progresista, de esto se desprende que su proyección tenia en su devenir un proyecto opuesto a cualquier forma de norma que intentara sojuzgar  su postura política y estética y los ejemplos de esta actitud son numerosos, pero que decir en el contexto de la postmodernidad cuando Lipovetsky afirma que su proyecto inclusive no tiene una fácil definición

Posmoderno: como mínimo, la noción no es clara, remite a niveles y esferas de análisis difíciles de hacer coincidir. ¿agotamiento de una cultura hedonista y vanguardista o surgimiento de una nueva fuerza renovadora? ¿Decadencia de una época sin tradición o revitalización del presente por una rehabilitación del pasado? ¿continuidad renovada de la trama modernista o discontinuidad?

¿Peripecia en la historia del arte o destino global de las sociedades democráticas?

Son todas esas preguntas y son todas sus respuestas es decir, no se puede afirmar de un modo tajante que solo una tenga el valor suficiente e implique por lo tanto una negación de todas las demás, esto es evidente a lo largo del siglo XX, sin embargo la globalización con su carga de internacionalización de la economía, la dependencia obligada de las economías a modelos importados por lo países menos desarrollados y la creciente influencia de modelos culturales foráneos hace cada vez mas difícil discernir de las posibilidades de un discurso propio ya que estos lo son y a la vez pertenecen a otros contextos tanto desde la forma, como sus medios que de alguna manera trata de incluirse en el contexto global. Los inicios de la modernidad no tienen una fecha bien delimitada mas bien hay que situarla de acuerdo al contexto del cual podemos hacer referencia, en este caso la pintura y la complicidad manifiesta con la fotografía, modernidad que podemos situar a mediados del siglo XIX, si bien para otros autores la modernidad comienza en el renacimiento, el objeto de este estudio no es hacer querella en cuanto a quien y que época es la del comienzo de la modernidad ya que como se afirma depende del contexto al que podemos hacer referencia, por ejemplo si habláramos de la perspectiva dentro de un contexto que hiciera referencia a la mimesis tal vez sería licito desde esa lectura realizar un planteamiento en esa dirección pero de acuerdo a las condiciones mismas en la que nace la fotografía mas bien vamos a situar el inicio de la modernidad en el momento en que esta es vista como un apoyo para el arte y las ciencias parodiando el mismo termino en el que se planteará posteriormente la disyuntiva entre fotografía y arte, tampoco quiero hacer referencia a que la fotografía constituye solo esa posibilidad sino que si bien el estatus artístico de la fotografía no es algo de lo que hoy día se puede dudar, sin embargo al decir de Phillip Dubois que tanto la pintura y la fotografía están mutuamente implicadas, y éste es el sentido que tiene este estudio inclusive en el contexto de que el avance tecnológico también va aunado al desarrollo de posibilidades nuevas para el desarrollo de la pintura misma.

Desde hace mas de un siglo el capitalismo está desgarrado por una crisis cultural profunda, abierta, que podemos resumir con una palabra, modernismo esa nueva lógica artística a base de rupturas y discontinuidades, que se basa en la negación de la tradición, en el culto a la novedad y al cambio. El código de lo nuevo y de la actualidad encuentra su primera formulación teórica en Baudelaire para quien lo bello es inseparable de la modernidad, de la moda, de lo contingente, pero es sobre todo entre 1880 y 1930 cuando el modernismo adquiere toda su amplitud con el hundimiento del espacio de la representación clásica, con la emergencia de una escritura liberada de la represiones de la significación codificada, luego con las explosiones de los grupos y artistas de vanguardia. Desde entonces, los artistas no cesan de destruir las formas y sintaxis instituidas, se rebelan violentamente contra el orden oficial y el academicismo: odio a la tradición furor de la renovación total.

Situado en su contexto el culto a lo moderno resulta evidente entonces que la modernidad debe estabilizarse en algún momento dando esa sensación de presente eterno y así mas pareciera que dentro de la misma  esfera artística el ámbito de los medios pareciera haberse estabilizado, hoy ya no puede verse a la vanguardia del arte como justamente la que rompe los discurso e instituye otro absolutamente nuevo sino que la contrario mas bien sabiendo ya como funciona el sistema de institucionalización artística y de promoción vinculado al comercio mundial y la importancia que tiene para este el arte sabe de antemano que es una estrategia de poder sobre el que el arte ya no es el elemento critico que se proponía modificar la condición misma de la realidad tal como se intentara en los años 30, sino que mas bien es la forma por el cual el poder económico hace notoria su presencia y por lo mismo las directrices políticas del mundo están justamente en donde el arte tiene sus mayores mercados y ferias e instituciones culturales.

El fenómeno mismo del arte tal como sus críticos lo mencionan, parece agotado de hecho aun creemos en la expansión de la modernidad y sin embargo pensamos que el arte parece agotado, las posibilidades a esta cuestión tienen como finalidad hacer ver que el problema del arte va mas allá de la esfera del objeto artístico.

El Callejón sin salida de la vanguardia está en el modernismo, en una cultura profundamente individualista y radical, en el fondo suicida, que solo acepta como valor lo nuevo. El marasmo posmoderno es el resultado de la hipertrofia de una cultura cuyo objetivo es la negación de cualquier orden estable.

De hecho esta afirmación en si parece corroborar el planteamiento, la modernidad al vivir su mas alto desarrollo construyó durante ese proceso su propio fin y al anularse la perspectiva en que la modernidad podría continuar indefinidamente, produce como efecto la ausencia de orden y también de novedad ya que inclusive lo que se presenta como tal ya no resulta serlo, se puede afirmar con esto que inclusive las posturas conceptuales del arte que se sitúan en la vanguardia solo repiten el fenómeno desde la era de Duchamp, entonces preguntar que es lo que ha cambiado en este contexto es preguntarse no ya por la forma de los conceptos y su originalidad sino por los remanentes individuales de sus discursos, pero una afirmación en este sentido también constituye un riesgo, ya tal afirmación solo lo es en la medida que esta conlleva el pleno reconocimiento de la necesidad profundamente individual de esta época, y la misma constituye un modo solipsista de decir que la modernidad esta totalmente acabada, y esta contradicción esencial, simplemente diluye toda posibilidad, la del proyecto moderno e incluso el posmoderno, si que posee alguno. Es difícil suponer que haya un proyecto posmoderno cuando el arte aliado de la poderosas fuerzas económicas constituye su propia forma de proyectar la esencia de su proyecto globalizador es cuando caemos en la cuenta que no hay proyecto artístico alguno que pueda competir con estos hechos de manera que realmente pueda constituirse en una posibilidad esa lectura, porque la globalización asume un papel en le que el arte constituye la forma en que políticamente la economía global se representa, y por lo tanto el modelo aplicado impide que este pueda volver a su vertiente critica.

Pero fue la aparición del consumo de masa en los USA en los años veinte, lo que convirtió el hedonismo –hasta entonces patrimonio de una minoría de artistas e intelectuales –  en el comportamiento general en la vida corriente; ahí reside la gran revolución cultural de las sociedades modernas. Si se mira la cultura bajo la óptica del modo de vida, será el propio capitalismo y no el modernismo artístico el artesano principal de la cultura hedonista. Con la difusión a gran escala de los objetos considerados hasta el momento como objetos de lujo, con la publicidad, la moda, los mass media y sobre todo el crédito cuya institución socava directamente el principio del ahorro, la moral puritana cede el paso a valores hedonistas que animan a gastar a disfrutar de la vida, a ceder a los impulsos.

Bajo esta perspectiva, si bien todo el sistema ha encontrado la manera de democratizar el consumo lo ha hecho a expensas del sentido, porque de esta manera tanto le individualismo como el consumo no tienen limite permitiendo un desarrollo aparentemente infinito. Pero la situación lejos de terminar solo es el inicio de mayores problemas la experiencia estética puede decirse que es un bien, si la masa tiene mayor poder adquisitivo si ha podido de liberarse de las ataduras de la condición de clase y ha podido crecer, entonces porque la experiencia estética no ha crecido junto con el, lo que implica esta afirmación es mas amplio de lo que parece a simple vista ya que si bien el fenómeno de la individualidad lo es en estratos mas o menos cerrados en los que el arte aun así no ha penetrado o simplemente se ha vuelto incomprensible para la mayoría, de ahí que la diferencia esencial en la pregunta es delicada en el sentido de que esta lleva implícito un empobrecimiento de los sentidos una manera de dormir estando despiertos, todo esto se puede comprender también analizando otros factores, tales como la educación, sus finalidad y sus objetivos, y la contradicción inherente dentro de un sistema capitalista, pero eso es otro tema, el hecho es que la diferencia entre la perdida de sentido y la experiencia estética como capital implican un alejamiento de los términos tales que hace imposible entonces un diálogo. Y al mismo tiempo lo que al parecer en los inicios del capitalismo, el acceso al arte podíamos verlo como algo exclusivo de una elite dominante, y al incrementarse la brecha entre ricos y pobres en el mundo solo esta afirmación constituye una prueba de que si bien la posmodernidad ha podido inclusive globalizar al arte, este solo es aun para una minoría, y esta a su vez aun ve con ojos del siglo XIX el arte que hoy día se produce, lo que significa que la mayor parte de las formas de expresión artísticas de hoy, incluyendo las de vanguardia están lejos del público.

Una posible ventaja de todo este fenómeno que se acaba describir es que tiene relación con la democratización de la cultura a pesar de que el arte sigue y continuará siendo elitista, es la negación implícita del pasado y sus valores, y el negar que el mismo futuro se convierta en pasado el temor a envejecer lleva consigo la posibilidad del eterno presente en la medida en que este al disolverlo todo amalgama para si todas las modalidades de su expresión y  por lo tanto el arte puede a partir de su propia visión retomar la pasado como una forma mas, y reciclar sus principios y valores, la visión neoconservadora tal como Bell argumenta:

Que las crisis de las sociedades desarrolladas de Occidente deben retrotraerse a una disociación entre la cultura y la sociedad. La cultura Moderna ha llegado a penetrar los valores de la vida cotidiana; el mundo de la vida está infectado por la modernidad, el principio de autorrealización ilimitada, la demanda de autentica autoexperiencia y el subjetivismo de una sensibilidad hiperestimulada han llegado a ser dominantes. Este talante dice Bell desata motivos hedonistas irreconciliables con la disciplina de la vida profesional en la sociedad.

Pero esta postura si bien descarta la posibilidad de un proyecto posmoderno no considera el hecho de que ésta en toda la mas amplia subjetividad otorga una visión que mas bien puede reconciliarse con el pasado y a la vez continuar explorando la modernidad que ya no se entendería como la lógica evolutiva del arte sino como la posibilidad de la narración es decir del discurso del sujeto entendido este como la alternativa a una lógica de evolución. Si bien el proyecto moderno desde su vertiente critica y nihilista como lo fue en sus inicios poco a poco ha cedido paso a una visión que se reconcilió por así decir con el mismo elemento social que criticaba, es decir la economía de mercado y la política  que absorbe todo inclusive, fue absorbiendo el arte mismo hasta institucionalizarlo y de hecho la institucionalización del arte es un síntoma de los efectos de la globalización y va mas bien aparejado con las mismas fuerzas del poder político del cual el arte constituye una bandera que le permite una justificación a su poder, además de representarlo ideológicamente, dentro de esta función del arte se esperaba una continua evolución de sus propios paradigmas que le habían dado sentido es decir la continua evolución, de su campo en la búsqueda de una definición cada vez mas precisa de su propia esencia y naturaleza, y así parecía ser en los sesentas, pero la aparición del Pop vino a complicar aun mas las cosas dentro de la visión critica de la izquierda esto se veía como un retroceso dentro de esta visión purista del arte, sumado a hecho de que además estaba dentro del marco del capitalismo al que el modernismo buscaba afanosamente criticar e inclusive destruir, en este ámbito de competencias aparece el Pop solo a complicar la situación planteando una vuelta a la figuración, así que la búsqueda de lo puro y de lo esencial había fracasado, la figuración solo dio pie para considerar que la historia había llagado a su fin y que por lo tanto la búsqueda de un principio lógico o filosófico dentro del arte como la manifestación mas precisa de su búsqueda no solo no tenia sentido sino que había hecho patente la liberación por parte de los artista de la poca importancia que tal preocupación podía tener y esto acarreo como consecuencia que en el ámbito de la filosofía la metafísica perdiera la batalla con el positivismo, es decir esto significo que la búsqueda solo podía ejercerse en el campo de una verificación lógica que otorgó un nuevo planteamiento para la filosofía, mientras el arte y en especial la pintura se veían liberadas de la necesidad ontológica de una definición de la esencia de su propia naturaleza.

Greenberg suscribió tácitamente la idea de un desarrollo progresivo de la historia que había concebido el arte, por lo menos desde Vasari, como un relato de progreso en el que se obtuvieron logros y conquistas en relación con sus metas. Durante el modernismo cambiaron las metas pero el gran relato que propuso Greenberg continuó siendo progresivo y de desarrollo, y en 1964 vio las abstracciones del campo de color como le paso siguiente hacia la purificación de la pintura.

El imperativo del artista de dar respuesta a la naturaleza de su trabajo no fue necesario y por lo mismo el artista se vio liberado de la necesidad ontológica de llevar su propia acción al terreno desconocido del campo artístico sino que la contrario vuelve a la figuración y con esto a reconocer que la barrera de la historia se va disolviendo poco a poco en un presente cada vez mas constante en su presencia. Lo que finalmente desapareció no es la pintura en si, sino la posibilidad de su continuidad histórica, por lo menos en el sentido en el que lo plantea Greenberg, de ahí que la figuración no se plantee la necesidad de tener una respuesta a la cuestión antológica de la naturaleza de su esencia sino que inclusive niegue del todo la sola posibilidad de tal búsqueda, lo que aparentemente parece ser una continuación del sentido es también el ejercicio del reconocimiento de la libertad ganada en el campo de la subjetividad,

Que la pintura ya no fuera la clave, no significa que alguna otra cosa fuera a ocupar ese lugar porque, a decir verdad, a principios  de los años noventa, las artes visuales, en el sentido amplio del término ha tomado hoy, ya no tenían el tipo de estructura que permite concebir una historia de desarrollo que, en lo que a critica se refiere, sea interesante o importante.

La discusión acerca de la muerte de la pintura ha sido desde que surgió la fotografía cada vez constante y no tan solo esta relacionada con la fotografía sino que esta también involucrada con las demás manifestaciones artísticas en donde también reclaman la muerte de la pintura casi como si se tratara de reemplazarla es decir, la noción que defendía Greenberg de que la respuesta a la evolución progresiva del arte estaba en la pintura, simplemente lo que ha ocurrido es que manifestaciones como el performance o la instalación ahora se hacen justamente la misma pregunta es decir, la pregunta por su naturaleza tanto ontológica como narrativa, y  en ese punto continua la tradición moderna, como una contradicción en la que estas manifestaciones artísticas se han  erigido en estructuras de poder y desde la ética de la modernidad también proclaman la muerte de la pintura, y aun así su discurso no puede responder a la noción de evolución que la modernidad nos había acostumbrado, esta situación contradictoria ha hecho que aparentemente en el arte, la pintura se presente como si ya no tuviera nada que decir, esta visión es muy pobre por cuanto no reconoce que la posthistoria pone en juego todas las posibilidades estéticas y artísticas y por lo tanto una exclusión en este sentido solo indica una ética que reemplaza la critica posmoderna que debería ser plural por una que vuelve al purismo, la pregunta que surge es cual es el significado de este purismo ahora en el momento en que todo mas bien debiera coexistir.

En 1839, Delaroche se refería a las ambiciones miméticas de la pintura y sentía que todas las habilidades representacionales, que un pintor debe dominar, se podían concebir dentro de un mecanismo que produciría una imitación tan verosímil como la de un pintor magistral.

La pintura estaba claramente definida en términos de mimesis –que ahora era construida con el aparato fotográfico y ya no requería la mano y el ojo de un pintor.  Danto pag 162

 

La negación de la pintura se da también tal como lo sentencia Walter Benjamín en el sentido de que según el critico hay obras que poseen un aura en comparación que aquellas de reproducción mecánica, pero su sentido  es mas político que la opinión de Delaroche,

es político en el sentido de que casi todas las proclamas del –específicamente, el fin de la pintura de caballete- tuvieron lugar en este siglo. Los dadaístas de Berlín, los comités de Moscú encargados de determinar la función del arte en una sociedad comunista, los muralistas mexicanos (Siqueiros llamó a la pintura de caballete “el fascismo del arte”)

Es casi imposible no afirmar que en el origen de los movimientos modernos un vinculo con la política, que intenta desde su propia visión definir teóricamente su discurso estético, de esta manera cada movimiento o postura intenta erigirse en una verdad, de hecho para muchos artistas la pintura estaba en decadencia y desacreditada,

Cada una  de estas posturas antipintura consideraba que la pintura pertenecía a una forma de vida ahora desacreditada, que sería reemplazada por el fotomontaje, la fotografía, el “arte en la vida”, la pintura mural, el arte conceptual o cualquier cosa diferente de la pintura.

Si bien la postura antipintura se extiende hasta hoy, intentar responder a la noción de crisis en el arte de acuerdo al presupuesto de que ya no hay nada nuevo y por lo tanto pareciera cierta la afirmación de que la pintura ha muerto; pero mas bien no solo es la pintura sino el arte mismo ya que las vanguardias de hoy se ha apoderado de la ética moderna y la han hecho suya en el sentido de que esta permite excluir lo que no esté de acuerdo con esta lógica, la vanguardia junto con los grandes capitales se presenta ahora como la directriz del arte y volvemos a la situación inicial es decir el arte si bien no puede producir nada nuevo el discurso después de neoexpresionismo es el de la posthistoria, un discurso basado en la narración de la metáfora global patrocinada por las mismas instancias e poder que el arte criticó tanto en sus inicios y que por lo tanto, al final del arte o como dice Danto en después del fin del arte, no se supone que pasara nada, vivimos la época posmoderna, una época en que simplemente el arte ha perdido su posibilidad critica y solo juega con sus propias sintaxis sin aportar sentido dentro del ámbito critico y político las esferas se han separado e integrado la mismo tiempo; se han definido al mismo tiempo que se han hecho interdependientes y esto ha causado la ausencia critica del arte, es difícil suponer si acaso el arte puede renovar al arte mismo, pero mas bien es necesario que la ética de la modernidad que aun está vigente, y esto constituye un problema sin resolver ya que si bien la modernidad se erigió sobre la base del cambio continuo y esta constituye la forma en la sociedad posthistórica  ha realizado su conquista económica, y global, el arte esta detenido, lo que se entiende por vanguardia en realidad no lo es, cada obra puede ser rastreada en su discurso y esto supone que si la ética de la modernidad es la originalidad, se puede entonces plantear la pregunta de porque la vanguardia se vuelve excluyente si en su propia naturaleza hay una contradicción esencial que simplemente no puede resolver, porque como cualquier otra postura se vuelve necesariamente paradigmática, la imposibilidad lógica de la ciencia moderna, la institucionalización del arte por otro lado al lado del poder económico y político genera el relato que lo representa, excluyendo de esta forma muchas manifestaciones artísticas, basándose en el presupuesto discursivo que tanto la pintura como las demás manifestaciones también adolecen.

 

 

 

Pintura y fotografía

 

Hablar de arte y fotografía si bien nos puede remontar a investigar una relación con los orígenes de la fotografía dentro del arte, y estos pueden ser distintos de acuerdo a cada enfoque, Dubois por ejemplo nos presenta la fotografía en el origen mismo del arte, cuando el hombre primitivo dejaba su impronta en el muro de una caverna soplando la pintura, alrededor de la mano, lo que queda es el vacío de lo que estuvo allí, y al mismo tiempo su sombra, el índex en este caso es un índex vinculado a la contigüidad física de su referente, por lo tanto se convierte en el negativo de la mano que estuvo allí, por otro lado el arte a partir del renacimiento, estuvo inclinado a la investigación de la representación por si misma, por lo tanto la preocupación era encontrar la forma por el cual el espacio podía ser representado de manera convincente por así decir, y de esta manera un instrumento como la cámara lúcida, sobre la que autores como Athanassius Kirchner desarrollaron extensos escritos e ilustraciones, al igual que Leonardo, aquí tanto en el origen de la fotografía como huella y la búsqueda del espacio representacional, nos pone  aparentemente en la disyuntiva de si es uno o el otro como esquemas que deben ser sometidos a prueba.

La noción de Index que desarrolla con suficiente claridad Dubois tiene relación con el proceso físico químico de transformación de la emulsión de la película dentro de la cámara, y por otro lado en la puesta en duda de la noción misma de realidad. Es decir la fotografía mas bien se presenta como la construcción de la realidad, por adición de deposito en el registro indexal del proceso físico de la película, por lo que en ningún caso el reconocimiento de la semejanza puede ser traducida como un acto de mimesis de la imagen sobre el referente sino al contrario, mas bien no hay mimesis posible.

Digamos en primer lugar que la categoría de índex, por las implicaciones teóricas y la apertura filosófica que autoriza, aparece como un instrumento conceptual singularmente privilegiado y eficaz cuando se trata de rendir cuenta de manera positiva... del funcionamiento de nuevas formas de representación en el arte llamado contemporáneo... la utilización de la noción peirciana se inscribe de hecho en un proyecto global, una de cuyas líneas básicas se refiere a la idea de un pasaje de la categoría de icono a la de índex, pasaje considerado no sólo como marca histórica de la modernidad, sino también, más generalmente como un desplazamiento teórico, donde una estética (clásica) de la mimesis, de la analogía y de la semejanza (el orden de la metáfora) daría paso a una estética de la huella, del contacto, de la contigüidad referencial (el orden de la metonimia).

De hecho en este sentido se inscriben los trabajos de Rosalind Krauss  sobre la obra de Marcel Duchamp realizando un desplazamiento de la noción de dibujo y color que desde el renacimiento ha sido vista como un modelo antinómico en el cual ha delimitado la experiencia productora del arte ubicándolas dentro de uno de estos dos campos.

 “De forma más fundamental, una exposición entre arte de concepción o de reflexión y un arte de la percepción sensible inmediata” lo fotográfico pag 76

Los trabajos de Rosalind Krauss en torno a Duchamp, nos hacen ver la posición y la importancia de Duchamp en el arte contemporáneo, justamente, surge en el momento en que el arte mimético, tradicional estaba en el mayor descrédito, la obra de Duchamp juega con la fotografía pero modificando su esencia, no entendiéndola como mimesis sino que le sirve para mostrar la hilaridad que le causa el arte mismo. Y para ver la relación que tiene la obra de Duchamp con la fotografía basta ver “Desnudo bajando la escalera” en el que declara su relación Jules-Etienne Marey, que estudiaba los problemas de anatomía mediante la exposición múltiple, proceso que denominó cronofotografía, en el cual se aprecia el movimiento secuencial yuxtapuesto de un figura que parece descender por una escalera. Tanto la suma de trazos  en el dibujo y en la forma procurando dar la sensación de movimiento se debe mas a la fotografía que a la pintura el hecho de que esta pintura no haya sido aceptada en el Salón de los Independientes en 1912; y los artistas mas importantes de la época la hayan rechazado hacen notar el efecto causado por ella en el sentido de que éste cuadro fue realizado por Duchamp como una burla hacia el arte cubista, y parece ser que la broma no pasó desapercibida por los jueces.

El índex al que refiere Rosalind Krauss es tanto el índex de su referente como el producido en la sintaxis del dibujo y su aproximación pictórica proporcionando la sensación de movimiento en una lectura descendente

 

Las nociones académicas que durante mucho tiempo fueron consideradas como la base que permitía acceder a una expresión artística, han cedido paso por la misma evolución del arte a través de nuevas propuestas hasta casi su desaparición y no es que se presente el arte contemporáneo como algo que no puede ser tomado en cuenta, simplemente son formas de conocer y comprender diferentes y no necesariamente excluyentes entre sí, sino que son interdependientes ya que una enseñanza académica del arte con sus obvias limitaciones, permite una aproximación a una compresión y una practica artística que con el tiempo y la perseverancia se verá reforzada en el logro de obras que den plena satisfacción a su autor.

 

Desde hace un tiempo en las escuelas de arte la enseñanza académica ha dejado de constituir el eje de la practica artística por el cual el alumno realizaba un aprendizaje en la técnica y métodos que permitían un dominio de los procedimientos plásticos que le permitían  formarse, sino que por el contrario las propuestas educativas en ese sentido se han vuelto ajenas a la practica de conocimientos básicos; pero que permiten una formación con solidez desde la experiencia con los materiales que permitan al alumno conocer desde el entrenamiento de la propia mirada, en la observación atenta del modelo y su traducción lógica y certera en el plano bidimensional ya sea por procedimientos de dibujo o de pintura, por otro lado tampoco es menos cierto que el actual publico del arte, de museos de y exposiciones desea conocer y practicar el arte, y un modo que se los permite es justamente intentar aprender desde lo básico hasta lograr poco a poco un conocimiento que les permita proponer.

 

Lo que se pretende con la impartición de este programa es acercar al publico y al alumno a conocer el arte desde su propia practica y al mismo tiempo entregar conocimiento y métodos que le permitan continuar por si mismo un aprendizaje tanto de técnicas como de procedimiento y teorías que finalmente otorguen lo que considero el fin ético del arte, que es la búsqueda de la libertad.

 

 

En el curso de pintura el primer módulo se presenta desde la perspectiva técnica, que abarca un conocimiento desde el claroscuro hasta el color con figura humana, empleando las técnicas de la yuxtaposición del color pasando por el empleo de veladuras y técnicas de modelado a la prima, en donde la figura humana y su dibujo, constituyen el eje por el cual el alumno se aproximará a la técnica y al material de la pintura tanto como ejercicio de observación como también experiencia y conocimiento del material y sus propiedades.

 

Posteriormente en el segundo módulo de este curso el alumno se aproximará a la interpretación y a la experimentación con los materiales y las interpretaciones teóricas que el mismo sugiera dando como resultado la posibilidad de realizar obra a partir de sus propias propuestas las que serán discutidas y analizadas en el transcurso de la clase.

 

Durante el tercer módulo la producción del alumno se centrará en el desarrollo de su propio discurso, en donde podrá realizar desplazamiento de orden teórico así como también de orden sintáctico es decir podrá desplazarse desde la noción de pintura entendida desde el objeto convencional hasta el objeto que emplea dentro de los planos discursivos el tiempo o el espacio, dando lugar a una clase de objetos distintos  de la pintura pero que sin embargo pueden tener su origen en algún concepto pictórico.

 

Si consideramos las condiciones de la postmodernidad, como la relativización de los discursos y por así decir lo que algunos llaman la muerte del arte en un intento tal vez desesperado de indagar ya sea sobre como continuar el proyecto de la modernidad, o por el contrario asumir las consecuencias de la carencia de un proyecto moderno, al mismo tiempo suponer que en ello va implícito una apertura de la libertad creativa que la modernidad no conocía, más aún cuando esa libertad estaba regida aun por condicionamientos de orden ideológico y filosófico que imponían al ejercicio artístico una militancia en movimientos o tendencias bien definidas que suponían un desarrollo progresivo del arte, hoy por el contrario se piensa que el arte esta sumido en una crisis que supone que ya no hay nada absolutamente original que el arte pueda aportar y que por esto mismo entonces yace muerto. Pero  considerando bien esta situación vale la pena pensar que ante la falta de un proyecto moderno, esto mismo como un defecto termina convirtiéndose en su virtud y eso significa que la relativización de los discursos artísticos nos ha proporcionado una posibilidad que antes no teníamos con consecuencias que aun desconocemos, como las de rescatar a través de la interpretación los discursos y las teorías que se suponen superadas o que ya están bien enterradas en la historia del arte y que descansan sublimemente para la contemplación, sin que esto implique posibilidades nuevas de verlas, mirarlas y considerarlas como una nueva extensión del sujeto que mira y aprehende de una forma distinta incorporando su propio sello.

 

 

Antonio Sobarzo

mayo 2010